Durante dos días, la ciudad de Riberalta se convirtió en un espacio de encuentro aprendizaje e inspiración para cerca de 70 productoras y productores y 27 iniciativas productivas de las áreas protegidas de Pando y Beni. Reunidos en el Primer Intercambio de Experiencias de Asociaciones Productivas, Representantes de distintas cadenas de valor amazónicas compartieron conocimiento, desafíos y oportunidades con un objetivo común: fortalecer modelos productivos que generen bienestar para las comunidades y contribuyan a mantener el bosque en pie.
La Amazonía boliviana es mucho más que un inmenso bosque verde. Es fuente de alimentos, ingresos, identidad y oportunidades para miles de familias que han aprendido a convivir con sus recursos de manera sostenible. De esa relación nacen asociaciones de productores que encuentran en el asaí, la castaña, el cusi, el majo, la palma real o la pesca una alternativa para mejorar sus condiciones de vida sin poner en riesgo los ecosistemas de los que dependen.
El encuentro, realizado el 4 y 5 de septiembre, permitió reunir a organizaciones vinculadas a estas actividades para intercambiar experiencias, reflexionar sobre sus desafíos y explorar nuevas oportunidades para agregar valor a los productos amazónicos. Más allá de compartir conocimientos, la iniciativa buscó construir una visión conjunta sobre el potencial económico social y ambiental de la Amazonía. Para Conservación Amazónica – ACEAA, este espacio tuvo un significado especial. Desde hace 15 años, la organización impulsa procesos productivos sostenibles como estrategia para conservar los bosques amazónicos, acompañando hoy a 27 asociaciones productivas en espacios de conservación de Pando y Beni. El intercambio en Riberalta reunió, por primera vez, a organizaciones vinculadas a estas cadenas de valor en un mismo espacio, un resultado posible solo después de años de trabajo conjunto, confianza y compromiso construidos junto a las organizaciones que hoy contribuyen a mantener el bosque en pie.



Aprender de quienes ya recorrieron el camino
El intercambio no se limitó al as sesiones de trabajo en búsqueda del fortalecimiento de su gobernanza y la apropiación de su territorio. Las y los participantes recorrieron empresas y organizaciones de la región, entre ellas Green Forest, Pescados SUZAÑO y la beneficiadora de castaña FABARO para ver de cerca procesos de transformación, agregación de valor, comercialización y acceso a mercados que, muchas asociaciones todavía están construyendo.
“Reafirmamos nuestro compromiso, porque nosotros pensamos que es hora de dar paso a la innovación, la transformación y el desarrollo de productos basados en el bosque amazónico, pero con valor agregado”. afirmó Carlos Valdez, Gerente general de Green Forest.
Ver estas experiencias también sirvió para poner una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿cómo generar ingresos sin comprometer los recursos naturales que hacen posible esos ingresos? No es una pregunta menor. Estas organizaciones trabajan en comunidades dentro de Áreas Naturales de Manejo Integrado (ANMI), donde la sostenibilidad y la gobernanza territorial y la gestión responsable son condiciones esenciales para asegurar la permanencia de los recursos a largo plazo.
En esa misma línea, Gabriel Cavinas, Contador Administrador de la Procesadora de Cueros y Carne de Pescado SUZAÑO, afirma que “la pesca de especies depredadoras como el paiche ayudaría a conservar el equilibrio de los ecosistemas”.
Fortalecerse por dentro para crecer hacia afuera
Uno de los temas que más se discutió fue la organización interna: cómo tomar decisiones, cómo participar, cómo gestionar. Para las asociaciones que avanzan hacia convertirse en Organizaciones Económicas Campesinas (OECA), esto no es un detalle técnico sino la base sobre la que se sostiene todo lo demás.
Las y los participantes también reflexionaron de algo más intangible pero igual de valioso: la identidad amazónica como sello distintivo. El origen, los saberes locales, las prácticas comunitarias y el compromiso con un aprovechamiento sostenible son atributos que pueden diferenciar a estos productos en el mercado, no solo por lo que son, sino por cómo se hacen. Porque hablar de asaí, castaña, cusi o paiche es hablar de algo más grande: familias, comunidades y conocimientos que buscan un camino económico a través del aprovechamiento sostenible, sin darle la espalda al bosque, su hogar.
Las conclusiones incluyen una lista de aprendizajes, compromisos y acciones concretas para seguir fortaleciendo a las asociaciones productivas, desde generar más ingresos y promover la agregación de valor, hasta abrir mercados, sin perder de vista lo esencial: que ese progreso no tiene sentido si se hace a costa de los ecosistemas que lo hacen posible.
Al final, el verdadero potencial de la Amazonía no está solo en lo que produce, sino en la capacidad de sus comunidades para organizarse, darle más valor a lo que tienen generando bienestar mientras se conserva uno de los territorios más importantes para la vida en el planeta.
Este encuentro reafirmó, además, la importancia de la gobernanza local, la identidad amazónica y el intercambio entre comunidades como pilares para consolidar medios de vida sostenibles, avanzando hacia una Amazonía más próspera, resiliente y comprometida con la conservación de sus territorios.
Escrito por: Miguel Imaña, conservación Amazónica- ACEAA










