
“Vivir en un área protegida es cuidar el bosque, no desmontar, no quemar, no matar los animales. Es proteger lo que tenemos”, dice Dael Sanjinés Saucedo, productor y recolector de frutos amazónicos en la comunidad de Villa Florida, dentro de la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi en el departamento de Pando.
Dael vive desde hace años en esta comunidad rodeada de bosques, donde junto a su familia aprovecha de manera sostenible los frutos que ofrece la Amazonía, como el asaí (Euterpe precatoria), el majo (Oenocarpus bataua) y la palma real (Mauritia flexuosa). “Antes solo se recogía castaña (Bertholletia excelsa), nada más. Pero desde hace unos años aprendimos a aprovechar otros (frutos) del bosque, y eso nos ha ayudado a mejorar”, explica.
La organización comunitaria también ha crecido. Hoy, los comunarios trabajan en la certificación de la castaña, la transformación de frutos amazónicos y la creación de nuevas oportunidades económicas. “Tenemos una beneficiadora de asaí, una peladora de palma real. Así estamos prosperando, aprendiendo que los frutos del bosque sirven y debemos aprovecharlos sin dañar la naturaleza”, cuenta con orgullo.
Seguridad para la cosecha: un arnés hecho en Bolivia
Recolectar frutos como el asaí no es tarea sencilla: las palmeras pueden superar los 20 metros de altura, y durante años los trepadores arriesgaron su vida usando solo sogas o maneas de yute.
Hace unos años, Dael sufrió un grave accidente mientras recolectaba asaí, cuando la palmera se partió. “Me caí con todo el racimo. Me fracturé doce costillas. Mi hijo de diez años caminó quince kilómetros para avisar a la comunidad. Gracias a Dios sigo vivo”, recuerda.
Historias como la suya impulsaron a Conservación Amazónica – ACEAA a desarrollar, junto con las comunidades locales, un arnés de seguridad patentado ante el Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (SENAPI) y fabricado en Bolivia, diseñado especialmente para la cosecha de asaí.
El arnés fue probado y perfeccionado con la participación activa de los propios cosechadores, quienes contribuyeron en su diseño y en los procesos de capacitación. Además, a partir de este primer modelo, se adaptaron versiones específicas para la recolección de palma real y majo, ya que las características de estas palmeras difieren de las del asaí.
Esta herramienta permite al cosechador sostenerse con seguridad, mantener ambas manos libres y deslizarse de manera controlada por el tronco, reduciendo los riesgos del ascenso y cuidando las palmeras, lo que contribuye a la conservación del bosque.
Comunidad y la Conservación del Bosque
A pesar de los desafíos, el compromiso de Dael con la conservación sigue firme. “Nosotros vivimos del bosque, por eso tenemos que cuidarlo”, afirma. Para él, tanto hombres como mujeres son parte activa en las decisiones comunales. “Las mujeres siempre participan, incluso más que los varones. Los jóvenes, poco a poco, se están animando”, comenta.
En los últimos años, la comunicación y el trabajo con las autoridades locales también han mejorado. “Antes no teníamos teléfono ni cómo avisar. Ahora es más fácil coordinar, aunque no siempre nos escuchen todos, pero la mayoría cumple”, señala.
Hoy, con más organización, comunicación y herramientas seguras, comunidades como Villa Florida muestran que la conservación y el desarrollo pueden avanzar juntos. “El futuro de la comunidad es seguir prosperando, aprovechar mejor los frutos del bosque y cuidarlo para nuestros hijos. Eso es lo más importante”, concluye Dael.
* Pando Verde es un programa de Conservación Amazónica – ACEAA que impulsa la conservación de los bosques de Pando a través de un modelo de desarrollo integral y sustentable. Con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Unión Europea y Suecia, la iniciativa promueve el manejo sostenible de Productos Forestales No Maderables (PFNM) como la castaña, el asaí, la palma real y el majo, fortaleciendo la producción y sostenibilidad financiera en 31 comunidades locales y seis asociaciones productoras. Su alcance abarca 240.000 hectáreas, incluyendo cuatro áreas protegidas clave, aplicando herramientas innovadoras para garantizar un equilibrio entre conservación y desarrollo.






